Abrir menú
Cuentos

La cabra Tremenda

La mentirosa cabra Tremenda ocupa la casita del conejito y nadie logra echarla, ni el lobo, ni el oso, ni el buey, hasta que llega un cangrejito.

  • Un poco de miedo
  • Un poco triste
Para las familias

Había una vez un abuelo que tenía una cabra. Era una cabra preciosa, de lomo blanco, pero muy, muy mentirosa.

Un día el abuelo llevó a la cabra al prado. Estuvo pastando el día entero: hierbita, ¡ñam!; trébol, ¡ñam!; hojitas del arbusto, ¡ñam, ñam! Comió tanto que se le puso la barriga redonda como un tonel.

Por la tarde, el abuelo le preguntó:

—Bueno, cabrita mía, ¿has comido bien?

Y la cabra se puso a balar:

—¡Beee! ¡No he comido nada! ¡Solo crucé corriendo el puentecito y mordí una hojita, un poquitito!

El abuelo se llevó las manos a la cabeza:

—¡Ay, qué mentirosilla! ¡Si te he visto masticar todo el santo día!

Y el abuelo la regañó. La cabra se enfadó, dio un pisotón con la pezuña… y se escapó al bosque.

Iba corriendo por el bosque cuando, de pronto, vio una casita. Era pequeña, con su ventanita y su chimenea. Era la casita del conejito. El conejito acababa de salir a por coles y se había dejado la puerta abierta. La cabra, ¡hop!, se coló dentro. Se acomodó en el banco y allí se quedó tan pancha.

Volvió el conejito a casa:

—¿Quién, quién está en mi casita?

Y la cabra empezó a patalear:

—¡Soy la cabra Tremenda, de cuernos de punta fina! ¡Doy un pisotón, sacudo los cuernos y te mando volando tras la colina!

El conejito se asustó tanto que se sentó debajo de un arbusto y se echó a llorar.

Pasó por allí el lobo:

—¿Por qué lloras, conejito?

—¡La cabra Tremenda se ha metido en mi casita!

—¡Vamos, que yo la echo!

El lobo se acercó a la casita y gruñó con fuerza:

—¿Quién está ahí, en la casita del conejito?

—¡Soy la cabra Tremenda, de cuernos de punta fina! ¡Doy un pisotón, sacudo los cuernos y te mando volando tras la colina!

El lobo metió el rabo entre las patas y… ¡a esconderse entre los matorrales!

Pum, pum, pum… llegó el oso, con sus andares pesados:

—¿Por qué lloras, conejito?

—¡La cabra Tremenda se ha metido en mi casita!

—¡Vamos, que yo la echo!

El oso se acercó a la casita y rugió con todas sus fuerzas:

—¿Quién está ahí, en la casita del conejito?

—¡Soy la cabra Tremenda, de cuernos de punta fina! ¡Doy un pisotón, sacudo los cuernos y te mando volando tras la colina!

El oso, ¡pataplof!, se cayó sentado al suelo, y luego salió corriendo a toda prisa.

Llegó el buey, grandote y con unos cuernos enormes:

—¡Muuu! ¡Yo la echaré!

—¡Soy la cabra Tremenda, de cuernos de punta fina! ¡Doy un pisotón, sacudo los cuernos y te mando volando tras la colina!

El buey solo meneó la cola y se marchó por donde había venido.

El conejito seguía sentado, llorando. Y entonces, fris, fras, por la hierba, llegó arrastrándose un cangrejito.

—¿Por qué lloras, conejito?

—¡La cabra Tremenda se ha metido en mi casita! Ni el lobo, ni el oso, ni el buey han conseguido echarla.

—¡Pues la echaré yo!

—¿Tú? ¡Pero si eres muy pequeñito!

El cangrejo no dijo nada: solo hizo con las pinzas, clac, clac.

Y se metió en la casita despacito, despacito, hasta llegar justo debajo del banco.

—¿Quién está ahí, en la casita del conejito?

—¡Soy la cabra Tremenda, de cuernos de punta fina! ¡Doy un pisotón, sacudo los cuernos y te mando volando tras la colina!

—¡Y yo soy el cangrejo Pellizquito! ¡Te doy un pellizco y sales dando saltitos!

Y… ¡zas!, le pellizcó a la cabra en la barriga.

—¡Beee! ¡Ay, ay, ay! —chilló la cabra. Salió disparada de la casita y echó a correr por el bosque tan deprisa que solo se veía la polvareda.

El conejito entró en su casita. Le dio las gracias al cangrejo y lo invitó a una hoja de col fresquita. Y el cangrejo Pellizquito se fue arrastrándose tranquilamente a su casa, al río tranquilo.

El conejito cerró la puerta, se preparó una cama de heno blandito, se hizo una bolita, escondió el hocico debajo de la patita… y se quedó dormido como un angelito.

¿Te ha gustado el cuento?

Adaptado de: Cuentos populares ucranianos, 1869

Para las familias

De qué trata

La cabra Tremenda, muy mentirosa, riñe con el abuelo, huye al bosque y ocupa la casita del conejito. El lobo, el oso y el buey van a ayudar, pero la cabra los asusta con su amenaza. A los niños les encantan las repeticiones, los sonidos y la pregunta: ¿quién ayudará al conejito?

Qué enseña

  • Valentía
  • Honestidad
  • Bondad

Preguntas para hablar con tu peque

  • ¿Por qué crees que el lobo, el oso y el buey salieron huyendo, pero el pequeño cangrejo no se asustó?
  • ¿Cómo crees que se sentía el conejito sentado debajo del arbusto, sin su casita?
  • ¿Hizo bien la cabra al decirle una mentira al abuelo?

En casa

Representa el cuento en casa: alguien será la cabra con su «¡Doy un pisotón…!» y los demás, el conejito, el lobo, el oso y el cangrejo. Después, se cambian los papeles.

Una frase para recordar

«¡Y yo soy el cangrejo Pellizquito! ¡Te doy un pellizco y sales dando saltitos!»

Este cuento en otros idiomas

Muy pronto: escribes un nombre y recibes un cuento sobre tu hijo. Haz clic si lo estás esperando.

Ya estás en la lista de espera

También te puede gustar

  • Los tres cabritos Gruff están junto a un puente de madera, y de debajo del puente asoman los enormes ojos del troll

    Los tres cabritos Gruff

    Los tres cabritos Gruff cruzan un puente hacia la montaña verde, y debajo del puente un troll hambriento espera al más grande.

    2–5 años3 min de lecturaAnimales

  • Los tres cerditos junto a la casita de ladrillo, mientras el lobo se asoma detrás de un árbol

    Los tres cerditos

    Tres cerditos construyen casitas de paja, ramas y ladrillo. Solo la de ladrillo resiste al lobo, y dos hermanitos tienen que volver a construir.

    2–5 años4 min de lecturaAnimales

  • Una zorrita va orgullosa en un trineo tirado por un ternerito, mientras un lobo asoma tras un abeto.

    La zorrita y el lobo confianzudo

    Una zorrita astuta cambió un ternerito por un pastel vacío, pero el lobo confianzudo le rompió el trineo, se comió al ternero y lo pagó con la punta de su cola.

    2–5 años5 min de lecturaAnimales

  • Un gatito gris con una hachita y un gallito rojo están junto a la puerta de una casita del bosque

    El Gatito y el Gallito

    El Gatito va a por leña y le pide al Gallito que no se asome a la ventana, pero la zorrita canta tan dulce que el Gallito no aguanta.

    2–5 años3 min de lecturaAnimales

  • El viejo trenza un torito de paja y la vieja le unta el costado con brea

    El torito de paja

    El viejo trenzó para la vieja un torito de paja y le untó el costado de brea, y al costado pegajoso se fueron pegando el oso, el lobo, la zorra y la liebre.

    2–5 años3 min de lecturaAnimales

  • Una niña con una caperuza roja de punto y una blusa bordada camina por un sendero del bosque con una cesta, y tras un roble se asoma un lobo gris.

    Caperucita Roja

    Caperucita se salió del camino a por flores, y el astuto lobo llegó antes a casa de la abuela. Un cuento de los Grimm sobre lo caro que sale desobedecer.

    6–8 años7 min de lecturaValentía