Abrir menú
Cuentos

Timko y la más pequeña

A Timko le nace una hermanita, Lili, y quiere que mamá sea solo suya. Pero de pronto resulta que Lili ya conoce a su hermano.

Serie «Timko» · cuento 1 de 9

  • Un cuento tranquilo
Para las familias

En la Robleda vivía un erizo llamado Timko. Tenía mamá, tenía papá, tenía una bufanda roja, y en el hueco del viejo roble vivía la abuela Lechuza. Y pronto iba a aparecer en la casita alguien más. Alguien muy pequeñito.

Cada mañana Timko apoyaba la naricita en la barriga de mamá y resoplaba:

—¡Fuf-fuf! ¡Hola!

Y dentro de la barriga algo se movía suavemente.

—¿Lo oyes? —sonrió mamá—. Te está respondiendo.

Una mañana de verano, mamá se ató el delantal azul cielo y dijo:

—Voy a hornear una tarta, por si acaso.

Papá, mientras tanto, estaba construyendo una cunita. ¡Ras-ras!, volaban las virutas. Papá miró a su alrededor:

—¿Dónde está mi lápiz?

—¡Detrás de la oreja! —se rio Timko.

Después de comer, en la casita se oyó un chillido: «¡Pi-pi-pi!». Así nació Lili.

Era diminuta, sonrosada, con suaves púas blancas. Tenía los ojitos bien cerrados.

—Qué pequeñita… —susurró Timko.

Mamá sostenía a Lili en brazos. Papá mecía la cunita nueva. Todos susurraban, todos sonreían y todos miraban solo a Lili.

Y de pronto Timko deseó que mamá fuera solo suya. Se enfadó, se hinchó y resopló:

—¡Fuf! ¡Que se vuelva por donde vino!

Mamá no lo regañó. Le tendió su patita libre.

—Veo que estás enfadado. ¿Sabes lo que hago yo cuando el corazón me gruñe? Inspiro, espiro… ¡y adelante!

Pero Timko no tenía ganas de inspirar ni de espirar. Salió corriendo y se sentó bajo el roble.

—¡Uh, uh! —dijo desde una rama la abuela Lechuza—. ¿Quién resopla tan enfadado por aquí?

—Yo —refunfuñó Timko—. Ahora tenemos a Lili. Y todos miran solo a ella.

La lechuza se ajustó las gafas.

—¡Uh, uh! Ahí va una adivinanza. Todavía no te ha visto y ya te conoce. Todavía no habla y ya responde. ¿Quién es?

Timko pensó y pensó, arrugando la naricita… ¿Quién podría ser?

De pronto, desde la casita llegó un «¡Buaa! ¡Buaa!». Lili lloraba. Mamá le cantaba una nana, y nada. Papá mecía la cunita, y nada.

Timko se acercó a la puerta y se detuvo. Resopló por la naricita.

—Inspiro, espiro… ¡y adelante!

Y dio un paso.

Se inclinó sobre la cunita y, bajito, como cada mañana, resopló:

—Fuf-fuf. Hola.

Lili se calló. Movió su naricita rosa. Y respondió, apenas audible:

—¡Fuf!

—¡Me ha reconocido! —exclamó Timko—. ¡Todavía no me ha visto y ya me conoce!

—Porque has hablado con ella más que nadie —sonrió mamá.

Ahora Timko lo sabía: calmar a Lili lo sabía hacer él. Al fin y al cabo era su hermano mayor.

Papá llevó a Timko hasta la tablilla del marco de la puerta de la cocina. Timko se estiró bien, bien recto.

—¿Dónde está mi lápiz? —se quedó pensando papá.

Timko, sin darse la vuelta, le señaló la oreja. Papá trazó una raya y dibujó junto a ella un corazoncito. Y abajo del todo, pegada al suelo, puso un puntito diminuto. El de Lili.

Claro, salieron tartas de más, y la mitad se repartió entre los vecinos. Mamá le llevó un trozo a la abuela Lechuza.

Y Timko se sentó junto a la cunita y resopló bajito. Y la más pequeña de la casita ya sabía: así resopla su hermano mayor.

¿Te ha gustado el cuento?

Un cuento original escrito para esta web.

Para las familias

De qué trata

Un cuento para el niño en cuya familia está a punto de llegar, o acaba de llegar, un bebé. Timko siente celos de su hermanita recién nacida, y se dice con sencillez, sin vergüenza. A los niños les encanta resoplar con Timko «¡Fuf-fuf! ¡Hola!» y resolver la adivinanza de la abuela Lechuza.

Qué enseña

  • Familia
  • Bondad

Preguntas para hablar con tu peque

  • ¿Por qué se enfadó Timko cuando nació Lili?
  • ¿Cómo reconoció Lili a Timko si todavía no lo había visto nunca?
  • ¿Y tú, qué sabes hacer solo tú para alegrar o calmar a alguien pequeñito?

En casa

Dale al niño una muñeca o un peluche de «bebé» y pídele que enseñe cómo calmarlo: mecerlo, cantarle bajito o resoplar como Timko. Dile que este bebé tiene un hermano o una hermana mayor muy habilidosos.

Una frase para recordar

«Veo que estás enfadado. ¿Sabes lo que hago yo cuando el corazón me gruñe? Inspiro, espiro… ¡y adelante!»

Este cuento en otros idiomas

Muy pronto: escribes un nombre y recibes un cuento sobre tu hijo. Haz clic si lo estás esperando.

Ya estás en la lista de espera

También te puede gustar

  • El erizo Timko, con su bufanda roja, se asoma de puntillas a un orinal grande de madera; a su lado está su orinal pequeño y rojo.

    Timko y el orinal grande

    El erizo Timko ya usa su orinal pequeño, pero al grande, como el de mamá y papá, le tiene miedo, hasta que papá saca una cuerdecita.

    2–5 años3 min de lecturaGrandes momentos

  • El erizo Timko, con su bufanda roja, dibuja en la mesa una carta a San Nicolás; a su lado, en el suelo, está sentada su hermanita Lili, y mamá y papá sonríen.

    Timko y la carta a San Nicolás

    Antes de dormirse todo el invierno, el erizo Timko dibuja una carta a San Nicolás y pide un regalo no para él, sino para su hermanita Lili.

    2–5 años4 min de lecturaInvierno

  • El erizo Timko, con su bufanda roja y su mochilita, camina con mamá por el sendero hacia la guardería Bellota.

    Timko va a la guardería

    El erizo Timko va por primera vez a la guardería Bellota: por la mañana está triste, pero mamá promete volver después de comer y de la siesta.

    2–5 años4 min de lecturaGrandes momentos

  • Una familia de erizos con un carro camina por un sendero del bosque, y Timko, con su bufanda roja, mira atrás hacia la vieja robleda.

    Timko se muda de casa

    La familia de Timko se muda a una casa nueva en el Claro de los Fresnos: hay que despedirse de Canelo, de Miga y de la casita vieja, y hacer un amigo nuevo.

    6–8 años9 min de lecturaGrandes momentos

  • El erizo Timko, con su bufandita roja, camina con mamá por un sendero del bosque hacia el hospital de un viejo tocón.

    Timko va al médico

    El erizo Timko asusta a su hermanita Lili con cuentos de miedo sobre el médico, y luego va él mismo a la revisión y a la vacuna con el doctor Castor.

    2–5 años4 min de lecturaGrandes momentos

  • Un niño en pijama y su abuela junto a una cajita de botones; el niño sostiene un botón azul grande.

    El botón de la abuela

    Mirko encuentra en la cajita de la abuela un viejo botón azul con una mella y, con él, las historias del bisabuelo, de mamá y un secreto antiguo.

    2–5 años3 min de lecturaFamilia